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Intereses explorativos

Las literaturas no han mostrado el camino ¿Cuándo les daremos una mirada seria?

¿Qué significa pensar en territorio literario?

Destaca (Macherey, 2003) que la literatura es también un operador especulativo, un artefacto para pensar, cuyo funcionamiento corresponde a retos que no son solamente estéticos. La literatura no sólo actúa como divertimento, tiene sus intereses filosóficosSe comprende que hay una presencia reflexiva en la literatura que puede invadir los territorios de la filosofía, lo cual ha sudo evidente en grandes textos literarios.a menudo, este preguntar por los territorios de un saber nos alerta sobre los límites y la necesidad de ellos, o la urgencia de romperlos. Los atrevimientos literarios, más de los poetas que de los prosistas, transpone los límites que impusieron los dioses antiguos ?metafísicos, a veces terrenales?, y los modernos ?cada vez menos humanos?, sin desconocer que el mercado con la palanca de la tecnología, cumple el papel de las antiguas deidades. Zuleta citando a Kafka dice que los poetas ofrecen a los hombres nuevos ojos para ver el mundo y cuando se ve el mundo con ojos nuevos, se puede entonces cambiar, se concibe la posibilidad de que cambie. Apostado en esta perspectiva, la libertad de un escritor habilita al lenguaje para leer con ojos extranjeros una realidad, no es que el filósofo no lo intente, lo que sucede es que sus esquemas pueden ser un tanto más rígidos, siempre se le preguntará ¿quién lo dijo antes? Ojalá apoyado en un filósofo añejo. A su vez deberá dar cuenta de ¿Cómo lo dijo el intelectual de marras y qué preceptúan sus contradictores? En una especie de religión, donde los santos deben aparecer en las misas, en este caso, en los discursos o escritos del pastor-filósofo que se ha quedado sin foro; al cabo que el literato se puede librar de tan esbozados cuestionamientos para, entonces, optar por jugar a ser pájaro con las letras, maldiciéndose, bajando a los mundos oscuros, elevándose por sus hombros y de paso burlándose de la creación.
A juzgar por las apariencias, pensares burlarse de la tranquilidad, caer en la peor de las dictaduras en que ha incurrido uno de los integrantes del reino animal. Pensar es un castigo de los dioses, la maldición a la cual quedamos supeditados los hombres después de que nos dio por usar el lenguaje para desentendernos. Por lo cual, el pensar es una traición. No se puede olvidar que Aristóteles ?para no perder la norma de mencionar a los patriarcas?, divide el pensamiento humano en episteme, doxa y técnica, segmentación que en lugar de aclarar acaba de complejizar el panorama. Foucault a cambio dice que el pensamiento nuevo viene de afuera y que tal novedad produce la muerte del pensamiento, en una especie de sacrificio de lo existente para que lo nuevo tenga vida y no sé si futuro. duda, destruida la tranquilidad por la manía de usar el pensamiento, nos vemos abocados a padecer esa enfermedad, de la cual no existe cura conocida, ni siquiera la muerte resuelve el problema, pues mientras otros evoquen a los muertos, el castigo divino seguirá vigente. Seguir escribiendo del holocausto judío, las desapariciones en Argentina, el golpe militar en Chile, la caída de las torres gemelas ?no destruyeron edificios, se destruyeron sujetos?, o sobre las masacres en Colombia es darle vida y palabra a quienes por esa increíble violencia no la tuvieron, es un testimonio de que las palabras conservan los recuerdos, con mayor fuerza los del sufrimiento, para corroborar que, por inocente que parezca, pensar así sea en lo sucedido, el desenterrarlo, es un acercarse al sufrir. Pensar es ante todo y por sobre todo una perversión de los humanos. Una irregularidad del cerebro que le ha dado por ordenar lo que encuentra a su alcance y por si fuera poco se le ocurrió internarse en el pasado para, sin necesidad alguna, dedicarse a la irritante tarea de avistar y tejer futuros.
En una sociedad secuestrada por los roles, la queja contra el pensar nada aporta en tanto no pueda vencer ese prurito de soñar con preguntar de todo y luego darle respuestas a todo, de fijarle nombres a lo que nos rodea y de querer apoderarnos de lo desconocido. El conocimiento es una suerte de danza que destierra la tranquilidad.posibilidad de eternizarnos con el lenguaje designó el inicio del fracaso del proyecto de vida, el lenguaje, no es el único, sin embargo, ha contribuido de buena gana con la crisis humana. Nos con-vencimos de que nada nos satisface por completo y si el razonamiento no sirve para que el hombre viva en condiciones de tranquilidad y de conectividad con el otro, cualquier esfuerzo se configura como una enorme inutilidad. Para rayar en la desfachatez e irresponsabilidad, el pensamiento concibió a los dioses y destruyó reinados, pero erigió al peor de los demiurgos: el poder, y tras él un aburguesamiento de los saberes representados en la ciencia positiva que pretende explicar y controlar todo, desnaturalizando al sujeto.
El pensar para la literatura es auscultar unas realidades insospechadas y desbordar sus lógicas, abandonar las imposiciones y recrear de manera particular situaciones pasadas, presentes o figurarse un advenir, bien de un personaje, una sociedad, una creencia política, económica, cultural o religiosa, sin que ello implique un avance o un retroceso. En el libro titulado ,Scherer asegura
“El poeta se instala apaciblemente en un mundo imaginario en el que nada tienen que hacer las leyes inexorables de la razón lógica, la cual nos obliga continuamente a tomar decisiones y acciones que pueden hacer de nosotros seres culpables o, al menos, responsables” (Scherer, 1975, 242). Claro es que la creación literaria se aparta de ese dominio y uso del lenguaje lógico dominante para entrar en terrenos que desbordan las mismas formas del razonamiento, aún los poetas métricos, a veces, requieren abandonar las imposiciones o gestar metáforas del punto y la esfera para no caer en una espantosa repetición.la literatura es posible adoptar una ruta donde personajes, tiempos, lugares y acontecimientos permitan dar una unidad, ejercer un embrujo sobre el lector, atraparlo desde la primer página hasta la última. Es pensar en el otro para que desde él se refleje la grandeza del escritor, es un proceso de alter para luego a modo de boomerang alimentar el ego, estableciéndose que para el hombre nada es gratuito, ni siquiera, el arte literario lo puede señalar.

En la literatura, la ciencia tiene un papel, pero unidas, en el más de los momentos, son unos dividemonios que juegan a hacernos creer que las épocas venideras serán mejores. El día, palabras para un poeta, que al cerebro del hombre le extirpen las neuronas que configuran el sentido del tiempo, éste encontrará el reemplazo a lo que hoy se concibe por felicidad. Por ello, parodiando un poema, pensar es la peor de las perversiones, invento de seres inferiores.

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